Curación de Contenidos: 10 ideas sobre escribir para la web

Comunicaciones 2.0

Desde hoy está disponible para libre descarga el libro Escribir para la red. Reflexiones sobre la nueva (y vieja) escritura informativa ‘online‘ [PDF, 4 MB]. Coordinados por los profesores de la Universitat Autònoma de Barcelona José Manuel Pérez Tornero y Santiago Tejedor, cuarenta periodistas, editores web y profesores universitarios hemos aportado nuestras propuestas e ideas para una redacción eficaz en internet. Aquí lo explican.

Todos los capítulos terminan con un decálogo. Como aperitivo, estas son mis diez ideas:

Coordina texto, imagen y sonido. Cuando elaboramos contenidos para internet, podemos expresar nuestro mensaje de distintos modos. A veces, las palabras nos bastan por sí solas. Otras veces, una imagen nos ahorra mil palabras. Y hay ocasiones en que nada es tan elocuente como un sonido. ¿La clave para acertar? Pensemos en cada momento cuál es el modo más efectivo de comunicar nuestro mensaje y empleemos ese formato, en combinación con los demás.
El texto digital no tiene límite, pero la paciencia del lector sí. Ya sabemos que una página web es un pozo sin fondo: permite dar rienda suelta a la escritura, sin preocuparse por la escasez de espacio. Sin embargo, hay otro bien más escaso aún por el que debes preocuparte: el tiempo de tu lector.
Si un enlace no aporta nada, suprímelo. Lo dicho en el punto anterior se aplica especialmente a los enlaces. Estos se justifican por enriquecer un texto, no por recargarlo. Sin embargo, al escribir en internet, mucha gente inserta enlaces sin ton ni son. Lo hacen simplemente porque les parece que con tanto enlace el texto queda más… “hipertextual”. Tonterías. Como recomendaba Patricia Highsmith, sé implacable y elimina todo aquello que no aporte, incluidos los enlaces.
Enlaza contigo y… ¡con los demás! Yo, mi, me, conmigo. Muchos escritores de internet no hacen más que enlazar con páginas que ellos mismos publicaron en el pasado. Hacerlo de modo limitado es oportuno, pues incrementa el tráfico y abre caminos a partes olvidadas de tu sitio web. Sin embargo, abusar de esta autorreferencialidad es un error. Te hará parecer egocéntrico, cicatero y engreído. Y hará que otros no te enlacen.
Atribuye las ideas a sus autores. Aunque no encuentres qué enlazar, siempre puedes citar. Aristóteles no tenía blog ni perfil de Facebook ni siquiera una humilde cuenta en Twitter. Pero si empleas sus ideas —o las de cualquier otra persona—, lo correcto es que se las atribuyas. Los usurpadores de ideas ajenas están muy mal vistos en la red.
El diccionario contiene más de cinco verbos. Muchos más. Estar. Hacer. Ir. Tener. Con estos verbos-cómodin podemos expresar, de modo general, casi cualquier acción. Pero, ¿no sé te ocurre ningún otro? Si quieres que tus textos —también en internet— resulten visuales y precisos, enriquécelos con verbos variados y activos.
Si publicas un error, no lo elimines: corrígelo. Nadie está libre de colarse de vez en cuando al escribir en internet. Podemos equivocarnos con un dato, errar al escribir un nombre, confundir una cita. En esos casos, la salida más sencilla podría ser borrar el error, sin dejar rastro. Sin embargo, lo más ético —en atención a quienes leyeron el error antes de eliminarlo— es corregirlo. ¿Cómo? Sencillo: tachando el error y añadiendo a continuación el dato correcto.
Repasa las rutas de los enlaces antes de publicar. Cuando revisamos nuestros textos, acostumbramos a fijarnos únicamente en la corrección de las palabras y frases que hemos escrito. Pero, ¿y los enlaces? Un buen hábito es comprobar uno por uno todos los enlaces que hemos insertado antes de publicar. Con ello nos aseguraremos de que ninguno está quebrado y que todos encaminan a la dirección correcta.
Especifica el formato de los documentos que enlaces. Imagina esta situación: estás leyendo una web desde tu móvil y encuentras un enlace. Pulsas en él pensando que te llevará a otra página web y de repente… comienza a descargarte un enorme PDF de varios Mb. “¡Maldita sea!”, piensas. ¿La escena te suena, verdad? Pues evítasela a tus lectores: avísales cuando enlaces con algo distinto de una página web, especialmente si se trata de un documento muy voluminoso.
Aprovecha la escritura estructurada. ¿Verdad que te resultan más fáciles de entender y recordar los textos que organizan sus contenidos en puntos? Uno. Dos. Tres… Aprovecha esa técnica en tu propia escritura. Como he hecho yo en este decálogo, sin ir más lejos.

Source: www.salaverria.es

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