Dreambeach vuelve a ser el mejor festival del país.

Comunicaciones 2.0

El festival Dreambeach realizado en la localidad de Almería es desde hace ya más de 2 años el mejor festival de toda España y este año ha vuelto a suceder después de que más e 160000 personas acodieran al mismo.

El festival almeriense daba comienzo en la jornada del Jueves con un line up que se dividiría entre el escenario de la zona de acampada y, posteriormente, el Brugal Stage, con Pendulum y Oscar Mulero como grandes reclamos de la noche, artistas entre los que se colaron los nacionales GIOSER, Raúl Pacheco y Reeko con algunas de las actuaciones más destacadas del día. La formación australiana acudía en formato DJ Set & Verse y acaparó gran parte del público de la noche, siendo buena prueba de ello las aglomeraciones que se crearon en torno a la entrada más cercana al camping durante los minutos previos a una actuación en la que no faltaron temas emblemáticos como “Witchcraft”, “The Island” o la remezcla oficial de la banda al “Voodoo People” de The Prodigy.

El viernes prometía ser uno de los días más fuertes del festival dada la calidad de los artistas que, a nivel general, actuarían en uno u otro escenario, y así fue, aunque a medias. En el Open Air San Miguel, Yellow Claw no acusó la pérdida de su MC y mantuvo al público en todo lo alto a base de Trap y Hardstyle durante la hora que duró su sesión con temas como “Techno” o “Shotgun”. El testigo lo recogió Excision, uno de los artistas más representativos del Dubstep a nivel mundial y que, pese a no actuar con su característico “The Paradox”, dio un auténtico recital de principio a fin del que solo pueden hacerse comentarios positivos. A la par que comenzaba el británico Zomboy, otro de los artistas más destacados de la noche que nos regaló una sesión en la que no paramos ni un solo segundo, Laurent Garnier encaraba la recta final de sus tres horas de actuación en la Dreams Tent.

El sábado lo comenzábamos con el rapero 50 Cent, uno de los artistas que seguramente más público ha atraído a pesar de no pertenecer al ámbito de la música electrónica propiamente dicho, pero siendo una eminencia dentro del mundo del Rap. Su único concierto en España fue a parar a Dreambeach y nos dejó un sabor en la boca más bien amargo. Canciones emblemáticas como “P.I.M.P.” o “Candy Shop” que apenas duraban segundos, situaciones extrañas como tardar casi 15 minutos en cambiarse de ropa (?) para, tras esto, acabar la actuación con una única canción (cuando restaban más de 45 minutos para el turno del siguiente artista) e incluso momentos en que se veía superado por sus acompañantes de la G-Unit, Kidd Kidd, Tony Yayo y Lloyd Banks, son gestos raros que hacen pensar que Curtis Jackson no se tomó la actuación demasiado en serio. Cuando todo parecía perdido, Richie Hawtin nos llamaba desde la Dreams Tent para volver a levantarnos el alma en una carpa que se encontraba prácticamente a reventar y que incluso tenía gente bailando por sus exteriores, a la par que Oto sustituía al ausente Datsik en el Open Air San Miguel. Volvemos al Brugal Stage para presenciar la que estaban liando los sudafricanos Die Antwoord en lo que posiblemente fue una de las actuaciones más excéntricas que se han visto en las cuatro ediciones del festival, centrada en el Electro Rave y un Hip Hop algo más alternativo, con la peculiar voz de Yo-Landi Vi$$er y su compañero Ninja campando a sus anchas por el escenario y cambiando de disfraz cada dos por tres, algo distinto y genial que sin duda podemos etiquetar como una de las mejores actuaciones de esta edición del Dreambeach.

De esta forma, una nueva edición de Dreambeach llegaba a su fin con una importante evolución en cuanto a escenarios como indicábamos al principio, pero con un poco de trabajo por hacer en cuanto al sonido. El nuevo emplazamiento y la cercanía del recinto ha sido todo un acierto y esa nómina de artistas que cada año igualan o superan con respecto al anterior les ha vuelto a confirmar como una referencia y uno de los imprescindibles a nivel nacional que, sin duda, habrá que volver a tener en cuenta para el año que viene.