Entorno Económico: La vía francesa para salir de la crisis

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“La recuperación ha llegado, aunque es débil”, aseguró en julio el presidente François Hollande. Para Pierre Gattaz, el presidente de los empresarios franceses, “la situación económica en Francia es catastrófica”. “Si fuera una empresa, estaría a punto de la liquidación”, transmitía a la patronal en agosto.

Para que Francia gane en crecimiento, competitividad y empleo, hacen falta reformas. Pesimistas y optimistas, Gobierno y oposición, empresas y sindicatos… están de acuerdo. Una década después que Alemania, y años detrás de España, Grecia, Portugal, Reino Unido o Irlanda, el Ejecutivo francés ha puesto en marcha las suyas. Su premisa: no a la austeridad. Está en línea con el Nobel de economía en 2008 Paul Krugman, quien escribía en agosto: “Francia cree sufrir una enfermedad que no tiene y se arriesga a aplicarse un mal tratamiento”.

En grandes cifras, las reformas prevén unos recortes de 50.000 millones en el gasto público de aquí a 2017. 21.000 en 2015 y de 14.500 en cada ejercicio de 2016 y 2017. De esos 50.000, 20.000 serán de recortes sociales (sanidad, pensiones, ayudas a las familias…), 19.000 de funcionamiento del Estado central y 11.000 de ayuntamientos, departamentos y regiones.

El proyecto de presupuestos para 2015 ya recoge un primer tajo de 21.000 millones. De esa cifra, 9.600 corresponden a gasto social, una partida siempre mimada en Francia, pero sin afectar apenas a plantillas, bolsillos ni servicios públicos. En sanidad, por ejemplo, supondrán una reducción de las tasas que cobran los médicos al Estado, la rebaja de precios a los laboratorios farmacéuticos o la eliminación de servicios duplicados. Ni cierre de centros ni reducción de personal.

Las reformas incluyen la apertura a la competencia de 37 profesiones “reglamentadas”, protegidas por una maraña de normas y por tarifas que superan ampliamente la media europea. Desde notarios o farmacéuticos, pasando por procuradores o despachos de abogados, se trata de las profesiones mejor remuneradas en el país. El Gobierno anunció en verano que los consumidores podrán ahorrarse unos 6.000 millones. La apertura de comercios en domingos y festivos es otra medida para activar la economía.

El paquete reformista, contenido en el llamado Pacto de Responsabilidad, prevé para las empresas unas rebajas de 41.000 millones en impuestos y cotizaciones sociales en tres años. Para que mejoren la competitividad y creen empleo. Los hogares se beneficiarán de 5.000 millones en rebajas de impuestos y cotizaciones sociales de asalariados. Y de unas rebajas fiscales a las rentas más bajas que el año que viene beneficiarán a nueve millones de contribuyentes.

La reforma laboral es la gran ausente en comparación con lo acometido en otros países europeos. Valls ha prometido que no tocará la ley de las 35 horas semanales. Las bajadas salariales tampoco se contemplan. Los empresarios creen que subirán en 2015 otro 2%. Tampoco se prevé una subida del IVA, cuya tarifa normal está hoy en el 20%, en la escala intermedia en la UE.

Pese a ser moderado, las resistencias al programa del Gobierno surgen en la calle y en el Parlamento. Rara es la semana que no salen a manifestarse desde ferroviarios a notarios, pasando por empleados del espectáculo o pilotos de Air France. “Los franceses quieren reformas, pero siempre que no les afecte a su sector”, comentan fuentes del Ministerio de Economía.

Source: economia.elpais.com

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