#EntornoEconómico : ¿Qué está pasando en la Economía Mundial?

Comunicaciones 2.0

La economía mundial está nuevamente en la cuerda floja. Cuando parecía que se lograba una recuperación tímida pero sostenida, principalmente impulsada por los Estados Unidos, un nuevo sunamí ha estremecido las bolsas de todo el mundo y ha presagiado una nueva recesión.

El centro del epicentro está en la economía china, pero todos los problemas no son provocados por este factor, también el lógico incremento de los tipos de interés, así como la cáida de los precios del petróleo están provocando este entorno turbulento.

Al decir  Eduardo Garzón Espinosa, de Economía Crítica, son tres los factores principales que están interactuando en la situación actual:

  1. El anunciado incremento de los tipos de interés estadounidenses. El tipo de interés de una economía es básicamente el precio del dinero. Los gobiernos suelen reducir el tipo de interés para intentar estimular el crecimiento económico (con dinero barato es más fácil endeudarse para invertir y para consumir), y suelen aumentarlo para lograr el efecto inverso: enfriar la actividad económica (con dinero caro es más difícil endeudarse para invertir y para consumir). Con la irrupción de la crisis financiera del año 2008 originada en Estados Unidos, el tipo de interés de las economías occidentales desarrolladas fue reducido a mínimos con la intención de contrarrestar la caída de la actividad económica. Ello tuvo como consecuencia que enormes cantidades de capitales abandonaran estas economías, pues el dinero busca siempre tipos de interés elevados porque de esta forma se revaloriza más. Estos capitales acabaron en economías que tenían tipos de interés más elevados, fundamentalmente en las “emergentes”. Ni que decir tiene que esta entrada de dinero contribuyó a mejorar la actividad económica en esos países. Pero unos seis años más tarde, en el primer semestre de 2014, la economía estadounidense empezó a mostrar destacados signos de mejora y de crecimiento, de forma que la institución que controla el tipo de interés –la Reserva Federal– señaló la posibilidad de incrementarlo. Debido a este anuncio, muchos inversionistas comenzaron a retirar sus capitales de los países emergentes y a volver a colocarlos en posiciones estadounidenses. Este fenómeno se fue incrementando con el paso del tiempo a medida que se acercaba la subida de tipos de interés en EEUU. En los últimos 13 meses las 19 mayores economías emergentes han registrado salidas netas de capital por valor de 940.200 millones de dólares, lo que equivale a más del 80% del PIB español. EEUU todavía no ha aumentado los tipos de interés, pero la Reserva Federal ha anunciado que si todo va bien lo hará antes de 2016. Si ello ocurre, evidentemente la huida de capitales de los países emergentes será mayor y con ella los problemas económicos de estos países.
  2. La caída de los precios del petróleo. También en el primer semestre de 2014 los precios del petróleo cayeron súbitamente desde uno de sus niveles más altos (110 dólares por barril de Brent) a uno de sus niveles más bajos (50 dólares por barril de Brent). Muchos analistas vieron en este movimiento la mano evidente de Estados Unidos y su país aliado Arabia Saudita al forzar la caída de los precios y así provocar un duro golpe económico a sus rivales geopolíticos (Rusia, Irán y Venezuela, fundamentalmente) puesto que sus economías dependen fuertemente de las ventas de crudo (con un precio tan reducido, los ingresos por ventas también lo son). Al mismo tiempo que a estas economías “emergentes” la caída del precio del petróleo les está provocando enormes quebraderos de cabeza, a las economías occidentales importadoras de petróleo les está viniendo de perlas (sus facturas son ahora mucho más livianas).
  3. La desaceleración china. De nuevo fue el primer semestre de 2014 el periodo que marcó un punto de inflexión en China, pues su economía comenzó a perder tracción. Para contrarrestar este freno, el gobierno estimuló directamente las bolsas chinas, pero con el fatídico desenlace del surgimiento de una enorme burbuja bursátil e inmobiliaria que estalló el pasado junio. Pero el mercado de valores no es el único afectado: la producción también ha quedado muy tocada. Ayer conocimos que el indicador PMI de las manufacturas chinas (Caixin-Market) ha caído hasta su menor valor en seis años y medio. El gobierno chino es totalmente consciente de la situación y por eso ha devaluado en varias ocasiones su moneda, con la intención de fomentar sus exportaciones. Todos los indicadores apuntan a que China está resfriada; aunque aún es pronto para saber cuánto lo está y si sus movimientos provocarán una auténtica guerra de divisas (todos los países devaluando sus monedas para ganar competitividad vía precio; como ya ha ocurrido en Kazajstán, Malasia, Turquía, Nigeria, Vietnam, Indonesia…).

Fuente: Economía Crítica