Papá, apúntalo en tu GTD para que no se le olvide a mamá

Comunicaciones 2.0

Este excelente Post de David Sánchez que me llegó a través de Jeroen Sangers explica un papel poco conocido de la memoria humana. Y es que no podemos recordar todo y que al decir del autor:

La mente no está diseñada para almacenar información. Tal afirmación puede resultar evidente pero en realidad, y basándonos en hechos empíricos de nuestro día a día,  parece que no lo es tanto. Nos empeñamos en seguir, inútilmente, tratando de recordar todo aquello que tenemos que hacer. ¿Te suena algo de esto?:

“recuerda que compre tal cosa cuando esté allí” (¿recordarte yo?… búscate la vida que quien lo necesita eres tú)“a ver si me acuerdo de llevar los papeles al banco” (si, a ver a ver…)“acordaos de llevar leídos los papeles a la reunión” (si te preocupa que lo hagan, busca la manera de motivarlos para que lo lleven a cabo)etc…

En todos los casos, se trata de utilizar una poderosa herramienta para una actividad para la que no está diseñada. A menudo debato sobre este tema sin dejar de sorprenderme al descubrir que las creencias de las personas, en general, no tienen ningún fundamento científico ni práctico para continuar con esta práctica. La mente humana, y en realidad la de cualquier  animal medianamente evolucionado, está diseñada para ayudarle a la adaptación de los estímulos y circunstancias del medio en el que vive. En definitiva, la mente o el cerebro, están para ayudar en la adaptación al medio.

Desde hace millones de años, los homínidos han ido evolucionado, desarrollando y aumentando cada vez más su capacidad craneal debido al aumento del volumen de la masa cerebral. Al contrario de otras especies de primates, los seres humanos no desarrollábamos mayor fuerza, potencia o agilidad (salvo hechos particulares como el ser bípedo o la prensión dactilar), sino que desarrollamos habilidades intelectuales complejas relacionadas directamente con el tamaño de nuestro cerebro. Todo ello ha sido consecuencia de que nuestro cerebro se adaptaba, pensaba (consciente o inconscientemente) en como solucionar problemas de adaptabilidad, de peligro, de necesidad,… En definitiva, el cerebro pensaba una solución a un problema concreto, buscaba un resultado, analizaba las diferentes maneras en que podía conseguirlo, seleccionaba una, la ejecutaba, fallaba, volvía a intentar, ….

No voy a afirmar tajantemente que la mente no sirve para almacenar información. En cierta manera, si que almacena información en forma de recuerdos, experiencias, …, pero lo hace de una manera selectiva que no es la idónea para un entorno en constante cambio, de agilidad en la toma de decisiones, de presión, …, como es el actual. Es decir, no es que la mente haga mal o bien almacenar información, es que, simplemente, lo hace de manera que no nos sirve y no nos ayuda en nuestro medio natural actual: la sociedad del conocimiento. Si la mente hiciese bien su trabajo de recordar, no digo que nos tuviésemos que acordar de todo pero si de aquello que necesitamos recordar, cuando lo tenemos que recordar y como lo tenemos que recordar. Pero no es así.

Es decir, la mente puede almacenar información y puede memorizar, pero no está preparada para hacerlo de manera eficaz en nuestro “medio” actual. La usamos para ello porque creemos que no tenemos otra cosa (o no nos han enseñado a hacerlo de otra manera), pero no lo hace bien. Es cierto que hay gente con buena memoria (o eso dicen, porque habría que ver exactamente el ratio de éxito en sus accesos a recuerdos, entendidos como el resultado positivo en el que se solapa el acceso al recuerdo/información con el momento adecuado y necesario para hacerlo) pero no es lo habitual.

Source: controlyperspectiva.com

Cada vez me convenzo más de la importancia del método GTD. Pero es difícil de interpretarlo y aplicarlo en su realidad. Como dicen el autor: GTD es un solución orientada a la obtención de resultados en nuestra sociedad del conocimiento con el menor estrés posible, ofrece una respuesta a esta circunstancia cada vez más común de “acordarse de (cada vez) más cosas”. Para ello, en GTD se establecen las suficientes y necesarias  herramientas de recopilación para poder capturar todo lo que llame nuestra atención, de modo que se produzca un “vaciado constante” de nuestra mente que nos permita tener tranquilidad y foco en nuestra actividad del momento. La tranquilidad, realmente, no te la proporciona el no tener nada en la mente sino tener la certeza de que todo lo que ha llamado tu atención y sobre lo que tienes que actuar, lo tienes capturado y que en el momento oportuno (tras procesarlo convenientemente)tendrás el recordatorio apropiado, en el sitio adecuado y en el momento adecuado. Esto que puede parecer relativamente innecesario, permite a los usuarios de GTD tener una mayor agilidad, capacidad y sensación de creatividad y menor estrés a la hora de usar la mente para lo que está diseñada: tener ideas que nos permitan adaptarnos al entorno. En consecuencia, GTD te ayuda a pensar y a pensar, además, mejor.

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