PARIS FASHION WEEK: CHANEL

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El lugar: El Grand Palais de París, el evento: París Fashion Week.

Después del 90 aniversario de Fendi que coincide con sus 50 años como director creativo de la marca celebrado el año pasado junto a la Fontana di Trevi en Roma, Karl, de nuevo nos a brindado una clase de gentileza en sus diseños. Sobre la pasarela, unos árboles flanqueaban el paso de las modelos.

El diseñador cubrió con protecciones de plástico tanto las prendas como los accesorios y sorprendentemente combinaron a la perfección con el tan reconocido tweed que utiliza Chanel en muchas de sus prendas y accesorios.

Los desfiles de Chanel cada vez son mas espectaculares, el pasado octubre la presentación de alta costura tuvo como marco la Torre Eiffel de París. Esta vez, Karl recreo las cataratas del Niágara que brotaban de unas paredes que bien pasaban por roca hasta que desde el backstage observamos como esas rocas en verdad estaban construidas a partir de madera.

Allí detrás, en el backstage, pudimos ver como Karl felicitaba a Cindy Crawford, una de las supermodelos de los años 80 y 90, y a su hija, Kaia Gerber, después de que ambas pisaran la bucólica pasarela al igual que el ahijado de Karl, Hudson Kroenig, un niño que tan solo tiene 7 años.

Lo que distinguió este desfile fue el uso de colores en tonos inspirados en cielos azules y aguas verdosas y eso combinado con tonos cromáticos de cabeza a pies, aportaban un aire juvenil y fresco. A medida que avanzaba la colección se fue volviendo mas playera, con outfits inspirados en pasar unos días por la costa Azul.

El diseñador explico que paso su infancia en un estrecho entre Hamburg y Dinamarca. Siendo un niño, lo mandaron a una isla de Sylt donde el aire describió que era el mas puro que nunca ha sentido. El paisaje cambiaba cada mañana porque en esa zona, el Mar del Norte es muy agitado, según relataba Karl.

Con esos recuerdos en mente y con la ayuda del equipo de Chanel, el desfile mostró tejidos acuáticos con efectos tornasolados en nylon finalmente hilado que se subliman además gracias a las perlas y su brillo iridiscente.

El resultado en general fue bastante informal, minifaldas, pantalones, vientres al aire y shorts por el muslo que dejaban volar la imaginación a unas vacaciones en la playa.

Todo se cronometro para que la luz de el sol de París justo iluminara la cúpula reflejando prismas en la pasarela que se mezclaron con el brillo que desprendían los accesorios de plástico repartidos de arriba a bajo.

No fue una muestra de las que te dejan atónito o te aceleran el corazón, pero aún así, fue impresionante ver como Karl consiguió reflejar todo lo que describió de su infancia. Naturaleza, crecimiento y los recientes desastres meteorológicos parecían funcionar a la vez en este desfile, por otro lado, tan impecablemente Chanel.

 

Judit Saorin via Vogue España.