SIN PALABRAS: LA EVOLUCIÓN DEL EMOJI

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Dado que los emojis evolucionan de un modesto complemento de los mensajes de texto a un código de imágenes mundialmente reconocido, ¿podríamos encontrarnos en la cúspide del desarrollo del primer idioma verdaderamente universal?

Los emojis se están convirtiendo en una forma de comunicación rápida y sencilla, y en una forma visual de estar al tanto de las noticias mundiales. Por ejemplo, Emojibama, es el traductor oficial en emojis del discurso sobre el estado de la nación que, a través de emojis, tuitea noticias relacionadas con la Casa Blanca. Recordando la noche del lanzamiento (el discurso sobre el estado de la nación del presidente Obama), un periodista explicó: “Se trató de un entretenido flujo de símbolos que marcó la evolución de nuestro país en la era digital… y en una palabra fue: glorioso”. En los medios ha habido una importante cobertura de los emojis. La Internet está cambiando la forma en la que nos comunicamos. Ha dado inicio a una conversación mundial y dado lugar al desarrollo de lo que podría ser el primer idioma verdaderamente universal.

Estamos más comunicados que nunca, aunque nuestro método de comunicación está evolucionando de ser principalmente verbal a esencialmente visual. Es notable que la palabra más popular de 2014 no fuera siquiera una palabra; fue el emoji de corazón. Ante este cambio, las imágenes y los iconos adoptan mayor importancia. El emoji se encuentra en el centro de este cambio. El emoji, que solía ser una divertida adición a la mensajería de texto en Japón, ha cobrado ritmo y se ha desarrollado año tras año ampliando su variedad para satisfacer la demanda.

 La exploración del simple código visual, que ya no corresponde solamente a los emojis, se está extendiendo del Noun Project (que crea un lenguaje mundial de iconos) a empresas que desarrollan iconos específicos de su marca para comunicarse con sus clientes de una manera rápida, efectiva y, tal vez más importante, en un nivel universal.

Cada vez nos comunicamos más a través de pantallas; un reciente reportaje de Pew demostró que los adolescentes se envían mensajes de texto con mayor frecuencia que lo que usan otra forma de comunicación. La necesidad de escribir a la velocidad del habla es relativamente nueva y resulta en lenguaje simplificado y en mayor dependencia de las imágenes para lograr comunicar emociones rápidamente; algo que insumiría mucho tiempo poner en palabras. El hecho de que nuestros teléfonos, los comentarios en Twitter y, cada vez más, el mundo que nos rodea estén plagados de sencillos iconos es principalmente el resultado de la necesidad de añadir significado en la ausencia de contexto físico; un abrazo de felicitación se reemplaza con tres signos de exclamación, dos corazones y el rostro con lágrimas de alegría.

 

Sumemos a esto la conversación mundial iniciada digitalmente y nos encontramos volviendo rápidamente a nuestros orígenes lingüísticos pictográficos. Se ha pronosticado que para 2115 solo 600 idiomas de los 6 000 que hoy se utilizan seguirán vigentes. Para mejor o peor, el mundo se está volviendo culturalmente homogéneo y los emojis se están convirtiendo en el precursor lingüístico inesperado; como Jenna Wortham explicó en la edición sobre emojis de Womanzine: “En pocas palabras, los emojis son un lenguaje en código secreto formado por símbolos que ya todos comprenden intuitivamente”.

Si los emojis no se desarrollan como un lenguaje formado en su totalidad por imágenes, su impacto en llevar nuestra atención hacia la necesidad de iconos universales y gráficos intuitivos será duradero. Más que un género gráfico pasajero, el movimiento de diseño plano ha simplificado nuestra vida en las pantallas, de manera lenta pero firme, mientras las empresas de tecnología y los diseñadores web responden a la necesidad de las publicaciones con claros signos visuales. Los sencillos iconos gráficos se han vuelto tan necesarios para navegar en Internet como lo son en el mundo real y, cada vez, estamos más versados en una amplia variedad de jeroglíficos digitales.

El efecto de lo plano está impactando en el desarrollo de las marcas en el mundo real. El año pasado, McDonald’s fue noticia por reducir su menú a iconos minimalistas. Su campaña que progresivamente eliminó el texto cubrió las vallas publicitarias e ingeniosamente creó iconos de su producto central reconocido a nivel mundial.

 

Jennifer Gonzalez

jgonzalezca@edu.tecnocampus.cat